Te describí vegetal en mis delirios. 
Rondando en el araguaney de tu cabello,
hundiéndome en las uvas de tus ojos,
bebiendo en la rosa roja de tus besos
La larga caña de tu cuello esbelto
como es el corazón de los palmitos.
Los melones turgentes de tu pecho
con el néctar dulzón de flores plenas
La orquídea de tu sexo palpitante
se abrió al fragor de mi febril intento
y rodo entre tus juncos, tambaleante,
un manantial de jugo de limones
Pal Chamaroc
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sábado, 11 de abril de 2009
UN MANANTIAL DE JUGO DE LIMONES
miércoles, 24 de septiembre de 2008
DONDE ESTABA TU SOMBRA
Donde estaba tu sombra si tú estabas
rondando los dinteles de mí anhelo,
haciéndome sentir cerca del cielo
y todos mis sentidos excitabas.
Los pliegues de tu piel ya me entregabas
esculpida tu carne cual el hielo,
sentí la frigidez de tu desvelo
cuando en mis pensamientos escrutabas.
Me diste cuenta de tu amor fingido
cuando en glaciales labios me besabas
y sonó tan ficticio tu quejido.
De todos los volcanes que apagabas
nació el adiós de nuestro amor perdido
cuando bajo el telón de mascaradas.
rondando los dinteles de mí anhelo,
haciéndome sentir cerca del cielo
y todos mis sentidos excitabas.
Los pliegues de tu piel ya me entregabas
esculpida tu carne cual el hielo,
sentí la frigidez de tu desvelo
cuando en mis pensamientos escrutabas.
Me diste cuenta de tu amor fingido
cuando en glaciales labios me besabas
y sonó tan ficticio tu quejido.
De todos los volcanes que apagabas
nació el adiós de nuestro amor perdido
cuando bajo el telón de mascaradas.
Pal Chamaroc
EN LA SUAVE PENUMBRA DE UN OCASO
En la suave penumbra de un ocaso
destacó tu silueta deslumbrante,
brillante más que el sol agonizante
presintiendo delicias de un abrazo.
La piel se deleitaba del atraso
de llegar hasta el fuego alucinante
que anida la esperanza del amante
amarrada el destino de su paso.
Suelta rienda pasiones liberadas,
que llegó hasta el ansiado paroxismo,
de llamas en el vientre encarceladas.
Sentir entre las sabanas el sismo,
volver de los rincones de la nada,
desde el seno profundo de su abismo.
destacó tu silueta deslumbrante,
brillante más que el sol agonizante
presintiendo delicias de un abrazo.
La piel se deleitaba del atraso
de llegar hasta el fuego alucinante
que anida la esperanza del amante
amarrada el destino de su paso.
Suelta rienda pasiones liberadas,
que llegó hasta el ansiado paroxismo,
de llamas en el vientre encarceladas.
Sentir entre las sabanas el sismo,
volver de los rincones de la nada,
desde el seno profundo de su abismo.
Pal Chamaroc
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