En la suave penumbra de un ocaso
destacó tu silueta deslumbrante,
brillante más que el sol agonizante
presintiendo delicias de un abrazo.
La piel se deleitaba del atraso
de llegar hasta el fuego alucinante
que anida la esperanza del amante
amarrada el destino de su paso.
Suelta rienda pasiones liberadas,
que llegó hasta el ansiado paroxismo,
de llamas en el vientre encarceladas.
Sentir entre las sabanas el sismo,
volver de los rincones de la nada,
desde el seno profundo de su abismo.
destacó tu silueta deslumbrante,
brillante más que el sol agonizante
presintiendo delicias de un abrazo.
La piel se deleitaba del atraso
de llegar hasta el fuego alucinante
que anida la esperanza del amante
amarrada el destino de su paso.
Suelta rienda pasiones liberadas,
que llegó hasta el ansiado paroxismo,
de llamas en el vientre encarceladas.
Sentir entre las sabanas el sismo,
volver de los rincones de la nada,
desde el seno profundo de su abismo.
Pal Chamaroc
