Un poema se escribe con el alma
con latidos hirvientes del corazón
con los pulsos queriendo ser canción
en las horas que no saben de calma
A veces se nos quedan en la palma
por el freno con que impone la razón
los frutos que nos pide la pasión
y el rojo nos lo cambian por lo malva
Mas las saetas que mandan tus miradas
en sonetos convierte a mis palabras
y las ganas se quedan abrazadas
En mi tierra los surcos que tu labras
heredan tus semillas adoradas
esperando tan solo que las abras
con latidos hirvientes del corazón
con los pulsos queriendo ser canción
en las horas que no saben de calma
A veces se nos quedan en la palma
por el freno con que impone la razón
los frutos que nos pide la pasión
y el rojo nos lo cambian por lo malva
Mas las saetas que mandan tus miradas
en sonetos convierte a mis palabras
y las ganas se quedan abrazadas
En mi tierra los surcos que tu labras
heredan tus semillas adoradas
esperando tan solo que las abras
Pal Chamaroc
