domingo, 10 de febrero de 2008

EN MADRID


EN MADRID

De Andres Mellado, salía, hasta la Alberto Aguilera
mas yo siempre la seguía como si fuera mi arriera

Era la niña morena, de figura muy galana,
de largo pelo azabache y sus ojos de obsidiana

El cuello como de cisne. La cintura de guitarra.
y sus pies bajo unas piernas que parecen cimitarras.

Éramos yo y mi sigilo haciéndole compañía
a su caminar tranquilo pues mi voz ya no existía

A la Pontificia entraba, pensaba que era estudiante.
Yo tan solo la miraba al pasarle por delante

Un día de mañanita me aproxime preguntando
perdóneme señorita creo que la están llamando

Entornó sus negros ojos dispenso así una sonrisa
en mohín de labios rojos dando aromas a la brisa

De allí en adelante huimos caminando hasta Cibeles
por distintas calles fuimos hasta escuchar churumbeles

Como olvidarme del Ada veinteañera pero viuda.
Profesora titulada ausente de toda duda.
Ingeniera de fluidos, abogada del te quiero.
Arquitecta de vahídos, salvadora del me muero.
Pal Chamaroc