Hoy he cantado a tus ojos
que me han mirado
y a tus células vivas
que no he olvidado.
He cantado a tu boca
de un rojo casi asi
que repite palabras
olvidadas por ti.
que me han mirado
y a tus células vivas
que no he olvidado.
He cantado a tu boca
de un rojo casi asi
que repite palabras
olvidadas por ti.
He cantado a tu cuello,
al que envidian los cisnes
y al pelo que lo cubre
cual galopantes crines.
He cantado a tus senos
que surgen cual volcanes
y fueron recipientes
de mis locos afanes.
He cantado a tu vientre
de fibras palpitantes
repitientes de fuegos
de un placer anhelante.
He cantado a tu sexo
que engarzo con el mío
cuando en las noche calidas
tiritamos de frío.
He cantado a tus muslos,
abiertos como ríos,
cuando recibían prestos
un ardor como el mío.
He cantado a tus pies,
pequeñitos, descalzos,
que de tanto quererlos
no cabían en mis brazos.
Ya no puedo cantarte
en loco desvarío
pues a lo que he cantado
ya no puede ser mío.
Pal Chamaroc
